Sorpresas gastronómicas que hacen del viaje una experiencia irrepetible

Cada vez más gente tiene claro que visitar un destino es una excusa perfecta para deleitarse con la cocina local, con platos típicos y recetas de toda la vida. Es un hecho, y así lo señalan muchos profesionales del sector que se ha producido un vuelco en las exigencias de los comensales, que reclaman más producto de cercanía, los sabores de siempre, la cocina de las abuelas. Esa búsqueda de la autenticidad puede dar con hallazgos que, Grupo RV EDIPRESS, agencia especializada en comunicación turística, conoce de primera mano.

Laguardia, hogar de un templo de la gastronomía vasco-riojana de siempre

La noble villa medieval de Rioja Alavesa es un verdadero capricho para los más gourmets. Sobre todo, para los que dan con uno de los establecimientos más queridos de la zona. El Espacio Gastronómico Villa-Lucía lleva más de un cuarto de siglo ofreciendo menús que dejan con la boca abierta a los comensales. La cocina de Luchy Santamaría, con sus recetas de toda la vida, son un verdadero reclamo para gente venida de toda España que disfruta, además, del Centro Temático del Vino, un espacio inclusivo donde conocer todo sobre la cultura del vino y hacerlo, además, sin distinción de edad ni necesidad especial.

Tomelloso, el lugar de la Mancha del que si que hay que acordarse

El mayor productor de alcohol vínico del mundo es también un sitio donde se come increíblemente bien. Su amplia oferta de restauración lleva al comensal a un viaje gastronómico en el que poder elegir el verdadero sabor de la cocina tradicional manchega, sin ruborizarse por experimentar con otras elaboraciones y formas de entender la gastronomía. Aquí, desde los más puristas hasta los que prefieren mantener una actitud más relajada a la hora de sentarse a la mesa, disfrutan a partes iguales. Eso sí, con vino de Tomelloso, por supuesto.

Una gastronomía con esencia cervantina

Alcalá de Henares es un tesoro cultural, patrimonial y turístico. Pasear por su casco histórico es realizar un viaje al pasado y vivir la vida del autor más célebre de nuestras letras, Don Miguel de Cervantes. Duelos y quebrantos, migas, rosquillas y la costrada, capa sobre capa de hojaldre, crema pastelera, merengue y almendra. Un postre que define a una ciudad y una cocina digna de un Patrimonio de la Humanidad.

Una isla repleta de sabor

Cuando el viajero pone sus pies en Formentera, inevitablemente piensa que va a experimentar algo único. Eso también incluye los momentos de disfrute frente a la mesa. La gastronomía de la isla es el fiel reflejo de su historia: cocina de aprovechamiento, donde el producto marca la diferencia en una selección de platos que son tan humildes como sabrosos. En pocos lugares se puede disfrutar de una ensalada payesa con ese irresistible peix sec, acompañada de un vino de la tierra, cuyo carácter y personalidad se siente en cada sorbo.

Legado andalusí que sabe a aceite de oliva

De entre todas las localidades que ligan su nombre a un producto, Baena ocupa un lugar privilegiado. Su aceite de oliva Virgen extra con Denominación de Origen propia, reconocido internacionalmente como uno de los mejores, es su mejor embajador. Su sabor, aroma e inconfundible color potencia una gastronomía rica en productos de la huerta, repostería y platos con esencia andalusí. Argumentos todos ellos que a Baena le valen la condición de socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España.

La ciudad milenaria es un reclamo gastronómico de primer orden

El paso de diferentes civilizaciones y culturas por un mismo territorio crea una herencia rica que hay que preservar, también en el apartado gastronómico. Coria puede presumir con orgullo de tener una red de locales y establecimientos hosteleros de excelente reputación. No por nada, cada año se suceden diferentes eventos gastronómicos que llenan la ciudad de viajeros deseosos de probar su gastronomía local, sus productos de cercanía como la carne de res o de cabra, quesos, miel, productos de la huerta, dulces conventuales y un largo etcétera. En Extremadura se come muy bien es algo conocido por todo el mundo, y Coria es la prueba fehaciente de ello.