¿Está escrito en las estrellas cómo se vive el amor, la atracción o incluso los encuentros discretos? Los signos del zodiaco siempre han despertado curiosidad por su supuesta relación con la personalidad, la compatibilidad sentimental y las distintas formas de entender las relaciones. Ahora, los últimos datos de Ashley Madison, la plataforma de encuentros discretos, sitúan a Sagitario en el centro de una pregunta que promete generar debate: ¿son realmente los Sagitario los más infieles del zodiaco?
Según el último informe publicado por Ashley Madison, Sagitario es el signo del zodiaco más frecuente entre sus miembros en 2026, tanto entre hombres como entre mujeres. De acuerdo con los datos de registro de la plataforma, más de uno de cada cuatro usuarios pertenece a este signo, una proporción que lo sitúa por delante del resto del zodiaco.
La psicóloga Lara Ferreiro, autora del bestseller: “Ni un capullo más” explica que “los horóscopos nos resultan atractivos porque nos invitan a reflexionar sobre cómo somos y qué necesitamos emocionalmente. En el terreno sentimental, muchas personas se identifican con características como la pasión, la independencia o la sensibilidad, y encuentran en la astrología una forma entretenida de explorar sus preferencias. Más allá del signo zodiacal, lo interesante es que nos lleva a hacernos preguntas sobre nuestros deseos, la forma de amar y aquello que se busca en una relación”.
Sagitario lidera el ranking tanto entre hombres como entre mujeres
En el universo astrológico, Sagitario se asocia tradicionalmente con el espíritu aventurero, la independencia, el optimismo y la curiosidad por descubrir nuevas experiencias. Se le atribuye una personalidad espontánea y entusiasta que valora la libertad y disfruta explorando nuevas oportunidades. En el terreno sentimental, estas características suelen relacionarse con el gusto por el coqueteo, la emoción de los primeros encuentros y el deseo de vivir experiencias estimulantes. Sin embargo, estas atribuciones pertenecen al ámbito de la astrología y no constituyen indicadores científicos del comportamiento afectivo. Los datos de Ashley Madison muestran que Sagitario encabeza las clasificaciones masculina y femenina, aunque el resto de las posiciones presenta diferencias.
Entre los hombres, Sagitario ocupa el primer puesto, seguido de Libra y Capricornio. Escorpio y Tauro completan las cinco primeras posiciones.
El ranking masculino de 2026, según los diez signos recogidos en el informe, es el siguiente:
-Sagitario
-Libra
-Capricornio
-Escorpio
-Tauro
-Acuario
-Cáncer
-Leo
-Géminis
-Virgo
Los signos que encabezan el ranking masculino comparten características que, desde la astrología, se relacionan con distintas formas de vivir la atracción y las relaciones sentimentales. Sagitario destaca por su espíritu aventurero, su espontaneidad y su curiosidad por descubrir nuevas experiencias, mientras que Libra se caracteriza por su encanto, su sociabilidad y su facilidad para establecer conexiones personales. Capricornio, por su parte, suele asociarse con la seguridad, la determinación y la capacidad de tomar la iniciativa cuando algo despierta su interés.
Escorpio y Tauro, que completan las cinco primeras posiciones, también son dos signos tradicionalmente vinculados con la pasión y la sensualidad. Mientras que Escorpio destaca por su intensidad emocional, su magnetismo y su gusto por las conexiones profundas, Tauro se relaciona con el placer, el romanticismo y la importancia del contacto físico y la complicidad.
Todas estas características permiten explorar diferentes aspectos de la atracción, como la curiosidad, el deseo de conexión, la complicidad emocional o la importancia de sentirse especial para otra persona. En el terreno sentimental, la combinación de estos elementos puede contribuir a que las primeras interacciones se vivan con entusiasmo e ilusión.
Además, cada persona tiene su propia manera de expresar el interés romántico. Algunas disfrutan especialmente del coqueteo y de la emoción de los primeros encuentros, mientras que otras valoran las conversaciones profundas, la química o la construcción progresiva de confianza. Esta diversidad es precisamente uno de los aspectos más interesantes de las relaciones humanas: existen muchas formas de experimentar la atracción, descubrir afinidades y disfrutar de nuevas conexiones.
Cáncer y Tauro destacan entre las mujeres
Entre las mujeres, Sagitario también ocupa la primera posición, pero el resto de la clasificación presenta un panorama distinto al masculino. Cáncer aparece en segundo lugar, seguido de Tauro, Piscis y Libra.
Los diez signos más frecuentes entre las usuarias son:
-Sagitario
-Cáncer
-Tauro
-Piscis
-Libra
-Géminis
-Escorpio
-Virgo
-Acuario
-Aries
Entre las mujeres, destaca especialmente la presencia de Cáncer y Piscis en las primeras posiciones del ranking, dos signos que la astrología asocia con la sensibilidad, el romanticismo, la empatía y la capacidad de establecer conexiones emocionales profundas. Tauro, por su parte, se caracteriza por su sensualidad, su pasión por disfrutar de los pequeños placeres de la vida y su interés por construir relaciones basadas en la complicidad, la confianza y el bienestar.
Estos signos representan distintas maneras de vivir el amor y la atracción. Mientras que Cáncer suele relacionarse con el cariño, la cercanía y los gestos románticos, Piscis destaca por su imaginación, su capacidad de conectar emocionalmente y su lado más soñador. Tauro, en cambio, se vincula con la sensualidad, el disfrute de las experiencias compartidas y la importancia de la química en las relaciones.
Estas características permiten poner en valor la diversidad de formas de experimentar la atracción y establecer vínculos afectivos. La conexión entre dos personas va mucho más allá de la atracción física: compartir conversaciones, descubrir intereses comunes, sentirse comprendido o experimentar una complicidad especial son elementos que pueden enriquecer las relaciones y despertar nuevas ilusiones.
De hecho, la psicología de las relaciones destaca la importancia de la intimidad emocional, la reciprocidad y el reconocimiento mutuo en la construcción de vínculos satisfactorios. Cada persona tiene su propia manera de expresar el afecto, disfrutar del romanticismo y conectar con los demás, lo que convierte el descubrimiento de nuevas afinidades en una experiencia personal y única.
¿Por qué las personas creen que su signo las define?
El interés por la astrología no se limita a conocer qué signos aparecen en una clasificación. Para muchas personas, leer las características atribuidas a su signo se convierte en una manera de reflexionar sobre su personalidad, sus preferencias sentimentales y aquello que buscan en una pareja. La psicología ofrece algunas explicaciones sobre por qué estas descripciones pueden resultar tan convincentes.
Una de ellas es el efecto Forer o efecto Barnum, un fenómeno psicológico que explica la tendencia a identificarse con afirmaciones generales sobre la personalidad y percibirlas como especialmente precisas y personales.
Por ejemplo, una descripción como «te gusta disfrutar de tu independencia, pero también necesitas sentirte querido y acompañado» puede resultar familiar para muchas personas, independientemente de su signo zodiacal.
A este fenómeno se suma el sesgo de confirmación, por el que las personas prestan mayor atención a la información que coincide con sus creencias o con la imagen que tienen de sí mismas. Así, cuando leen que Sagitario es aventurero, Libra es romántico o Cáncer es sensible, pueden recordar situaciones personales que parecen confirmar esas características e ignorar otras que no encajan.
En este sentido, Lara Ferreiro explica que «cuando hablamos de amor y atracción, nos gusta encontrar características con las que identificarnos y que nos ayuden a comprender por qué conectamos con unas personas y no con otras. Los signos del zodiaco pueden despertar esa curiosidad y convertirse en una forma divertida de explorar las preferencias sentimentales. Sabemos que tendemos a reconocer con más facilidad aquellos rasgos que encajan con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Por eso, cuando leemos una descripción de nuestro signo que coincide con nuestra personalidad, sentimos que nos representa especialmente».
De esta manera, los horóscopos pueden convertirse en un recurso de entretenimiento y conversación sobre emociones, compatibilidad y relaciones. No obstante, la identificación con un signo no implica que este determine la personalidad, las decisiones sentimentales o la fidelidad de una persona.
La psicología de la atracción: por qué las nuevas experiencias emocionan a las personas
Más allá de las interpretaciones astrológicas, la psicología de las relaciones permite comprender algunos de los mecanismos que intervienen cuando las personas conocen a alguien nuevo.
La curiosidad, la anticipación y la posibilidad de descubrir afinidades pueden generar sensaciones especialmente intensas durante las primeras etapas de una conexión sentimental. La búsqueda de novedades está relacionada con la motivación por explorar situaciones desconocidas y experimentar estímulos que despierten interés.
En este proceso, la dopamina desempeña un papel importante en los circuitos cerebrales relacionados con la motivación, la recompensa y la anticipación del placer. Esto ayuda a explicar por qué recibir un mensaje de alguien que resulta atractivo, mantener una conversación interesante o preparar un primer encuentro puede despertar entusiasmo y aumentar el deseo de seguir conociendo a esa persona.
Otro elemento relevante es la incertidumbre. Descubrir si existe atracción mutua, interpretar las señales de interés o preguntarse cómo evolucionará una conexión puede incrementar la atención que se presta a la otra persona.
A ello se suma la posibilidad de descubrir nuevas facetas de uno mismo a través de las relaciones. Este fenómeno está relacionado con la teoría de la autoexpansión, según la cual los vínculos afectivos pueden contribuir al crecimiento personal al permitir incorporar nuevas experiencias, perspectivas e intereses.
La atracción, por tanto, no depende únicamente de características individuales como la espontaneidad o el romanticismo. También intervienen las circunstancias personales, las expectativas, las experiencias previas y la manera en que dos personas construyen una conexión.
La necesidad de autonomía constituye otro aspecto importante. Conservar espacios propios, expresar deseos y mantener la individualidad puede contribuir al bienestar emocional dentro de una relación. La libertad personal y la conexión afectiva no tienen por qué ser incompatibles: encontrar un equilibrio entre ambas forma parte de la construcción de vínculos satisfactorios.
Más allá del horóscopo: privacidad, encuentros y nuevas formas de relación
El informe de Ashley Madison también aporta información sobre cómo sus miembros gestionan la privacidad, las conexiones digitales y sus expectativas sentimentales.
Uno de los resultados más destacados tiene que ver con la discreción en Internet. Según los datos de la plataforma, el 41% de los hombres y de las mujeres encuestados afirma mantener un perfil bajo en el entorno digital y proteger su huella online, lo que convierte esta conducta en la respuesta más frecuente entre los participantes.
Además, el 31% de las mujeres y el 30% de los hombres reconoce que está siendo cada vez más selectivo con la información que comparte en Internet.
Estas cifras reflejan la importancia que una parte de los encuestados concede al control de su información personal. En el ámbito sentimental, establecer límites sobre aquello que se comparte puede responder a diferentes necesidades de privacidad, autonomía y gestión de la propia identidad.
Otro de los aspectos analizados es el paso de las conversaciones digitales a los encuentros presenciales. Según el estudio, el 31% de las mujeres encuestadas afirma quedar en persona con dos o más de sus matches al mes.
Este dato muestra que, para una parte de las participantes, las interacciones iniciadas a través de la plataforma se trasladan al entorno presencial.
El paso del contacto digital al cara a cara puede resultar significativo en el desarrollo de una conexión. Las conversaciones previas permiten compartir intereses, experiencias y expectativas, mientras que el encuentro presencial incorpora elementos como la comunicación no verbal, los gestos, el tono de voz y la percepción directa de la química entre dos personas.
Por otra parte, el informe también recoge la diversidad de modelos sentimentales entre los usuarios de Ashley Madison. El 17% de los hombres y el 16% de las mujeres encuestadas afirma encontrarse actualmente en relaciones abiertas o no monógamas.
Estas cifras ponen de manifiesto que no todos los miembros de la plataforma mantienen las mismas expectativas sobre el compromiso y la exclusividad. En las relaciones consensualmente no monógamas, la comunicación y los acuerdos entre las personas implicadas resultan fundamentales para establecer límites y expectativas compartidas.
Del match al encuentro presencial: cuando las conexiones digitales se hacen realidad
Más allá de las coincidencias zodiacales, los datos de Ashley Madison también revelan cómo sus miembros trasladan las conexiones del entorno digital a la vida real. Según el estudio, el 31% de las mujeres encuestadas afirma quedar en persona con dos o más de sus matches al mes, lo que refleja que una parte de las interacciones iniciadas en la plataforma acaba convirtiéndose en encuentros presenciales.
El paso de una conversación digital a un encuentro cara a cara puede representar un momento importante en el desarrollo de una conexión. La curiosidad, la ilusión y la anticipación que se generan durante los primeros intercambios pueden intensificar el deseo de conocer personalmente a alguien y descubrir si la complicidad que existe a través de una pantalla también se mantiene fuera de ella.
Las conversaciones digitales pueden favorecer una primera sensación de cercanía emocional. Compartir intereses, experiencias y expectativas permite construir una imagen de la otra persona antes del encuentro presencial. Sin embargo, el contacto cara a cara incorpora otros elementos de comunicación, como los gestos, el tono de voz o el lenguaje corporal, que también influyen en la percepción de afinidad.
Además, el análisis refleja que no todos los miembros de la plataforma entienden las relaciones de la misma manera. El 17% de los hombres y el 16% de las mujeres encuestadas afirma encontrarse actualmente en relaciones abiertas o no monógamas, una realidad que pone de manifiesto la diversidad de modelos sentimentales presentes entre sus usuarios.
Estas diferencias recuerdan que las personas pueden tener distintas expectativas sobre el compromiso, la exclusividad, la autonomía y la intimidad. En los modelos de relación consensualmente no monógamos, la comunicación, los límites y los acuerdos establecidos entre las personas implicadas adquieren una importancia especial.
Estos resultados permiten ampliar la mirada más allá del horóscopo. Aunque Sagitario sea el signo más frecuente entre los miembros de Ashley Madison, las formas de establecer conexiones y vivir los vínculos afectivos responden a necesidades, preferencias y circunstancias personales que van mucho más allá de la astrología.
