La paradoja de Yalom; aceptar la soledad para recuperar la libertad

Una opinión que no se dice.

Un «no» que termina convirtiéndose en un «sí».

Una relación que hace tiempo dejó de funcionar.

Una decisión que necesita ser validada por otros antes de poder tomarse.

Aparentemente, son situaciones muy diferentes. Sin embargo, detrás de todas ellas puede esconderse una misma cuestión: el miedo a perder la aprobación de los demás.

La necesidad de pertenecer forma parte de la naturaleza humana. Los vínculos proporcionan seguridad, afecto, identidad y apoyo.

El problema comienza cuando pertenecer exige renunciar progresivamente a la propia individualidad.

Entonces aparece una paradoja: cuanto mayor es el miedo a quedarse solo, mayor puede ser la dependencia de la aprobación de los demás. Y cuanto mayor es esa dependencia, menor es la libertad para decidir cómo vivir.

Hace décadas, el psiquiatra y psicoterapeuta Irvin D. Yalom planteó una idea incómoda que sigue teniendo una enorme actualidad.

La paradoja del aislamiento

En su obra Existential Psychotherapy, Yalom situó el aislamiento existencial junto con la muerte, la libertad y la falta de sentido entre las grandes preocupaciones inherentes a la existencia humana.

La obra y el planteamiento de Yalom pueden consultarse en su página oficial:

Existential Psychotherapy — Irvin D. Yalom

El aislamiento existencial no significa carecer de amigos, pareja o familia.

Es algo más profundo.

Por íntima que llegue a ser una relación, existe una separación última entre cada persona y los demás. Ningún ser humano puede experimentar completamente la conciencia, los pensamientos o la existencia de otro.

La propuesta de Yalom no consiste en eliminar esa distancia, porque forma parte de la propia existencia.

Consiste en aceptarla.

Y ahí aparece la paradoja: aceptar que existe una parte de la existencia que inevitablemente debe recorrerse en soledad puede liberar de la necesidad de utilizar las relaciones para escapar de ella.

No significa necesitar menos a los demás.

Significa necesitarlos menos para poder ser uno mismo.

El precio de necesitar encajar

Esta idea adquiere una dimensión especialmente interesante en una sociedad permanentemente conectada.

Nunca había resultado tan sencillo conocer lo que otros hacen, piensan, compran, opinan o aprueban.

Y nunca había sido tan fácil medir la aceptación.

Seguidores. Likes. Comentarios. Visualizaciones. Grupos. Tendencias.

Pero la búsqueda constante de aprobación puede tener un precio psicológico.

Cuando el rechazo se percibe como una amenaza, puede aparecer una tendencia a adaptar opiniones, comportamientos e incluso decisiones importantes para conservar la pertenencia.

Se acepta lo que no se desea.

Se mantienen relaciones insatisfactorias.

Se evita expresar determinadas opiniones.

Se compara constantemente la propia vida con la de los demás.

Y, poco a poco, puede resultar cada vez más difícil distinguir dónde termina la elección personal y dónde empieza la necesidad de encajar.

La consecuencia no es únicamente estrés o inseguridad.

También puede verse comprometida la autonomía.

Incluso el pensamiento crítico puede resultar condicionado cuando discrepar implica arriesgar la pertenencia al grupo.

Estar solo no es lo mismo que sentirse solo

Aquí resulta necesaria una distinción fundamental.

El aislamiento social involuntario y la soledad no deseada no deben romantizarse.

Pero sentirse solo y saber estar a solas son experiencias psicológicas diferentes.

La investigación contemporánea aporta resultados especialmente interesantes en este punto.

Thuy-vy Nguyen, Netta Weinstein y Richard Ryan estudiaron la relación entre personalidad, autonomía y motivación para pasar tiempo en soledad. Sus resultados mostraron que la autonomía “actuar de manera congruente con los propios valores e intereses y con menor presión externa” predecía una motivación más autodeterminada para pasar tiempo a solas. En cambio, la introversión no mostró esa capacidad predictiva.

El estudio original puede consultarse en:

Who enjoys solitude? Autonomous functioning predicts self-determined motivation for solitude — PLOS ONE

El hallazgo resulta especialmente sugerente porque desplaza el foco desde la personalidad hacia la autonomía.

Saber estar a solas no parece ser simplemente una característica propia de personas introvertidas. Puede estar relacionado también con la capacidad de actuar de acuerdo con criterios propios.

Otros trabajos de Nguyen, Richard Ryan y Edward Deci han observado además que determinados periodos de soledad pueden reducir estados emocionales de alta activación, tanto positivos como negativos, lo que apunta a una posible función de regulación emocional.

La investigación puede consultarse en:

Solitude as an Approach to Affective Self-Regulation — PubMed

Recuperar la libertad

Aceptar la soledad no significa aislarse.

Significa dejar de huir constantemente de ella.

Porque cuando estar solo deja de resultar intolerable, también puede disminuir parte del poder que ejerce el miedo al rechazo.

Ya no resulta imprescindible mantener cualquier relación.

Ni aceptar cualquier opinión.

Ni obtener aprobación antes de tomar una decisión.

Ni convertirse permanentemente en aquello que otros esperan.

Aparece entonces un espacio psicológico desde el que resulta más fácil distinguir los propios deseos, reconocer qué relaciones merecen conservarse, identificar los valores personales y cuestionar aquellas ideas que se sostienen únicamente porque permiten seguir perteneciendo.

Paradójicamente, esa autonomía no tiene por qué alejar de los demás.

Puede favorecer relaciones más auténticas.

Cuando la relación deja de utilizarse para escapar de la propia soledad, la otra persona deja de ser únicamente una necesidad destinada a llenar un vacío y puede convertirse verdaderamente en una elección.

Cuando la necesidad de aprobación funciona en piloto automático

Existe, sin embargo, una dificultad añadida.

Muchas personas son perfectamente conscientes de su necesidad de aprobación. Reconocen que les cuesta decir «no», que permanecen en determinadas relaciones por miedo al rechazo o que modifican decisiones y comportamientos para evitar decepcionar a los demás.

Pero comprender racionalmente un patrón no siempre resulta suficiente para modificarlo.

Detrás de algunos de estos comportamientos pueden existir creencias y aprendizajes emocionales automatizados: la necesidad de agradar para sentirse aceptado, el miedo a decepcionar, la asociación entre rechazo y pérdida o la creencia de que el propio valor depende de la opinión de los demás.

Es precisamente en este nivel donde puede plantearse el trabajo terapéutico sobre patrones automáticos.

La hipnoterapia clínica utiliza la hipnosis como un estado de atención focalizada dentro del cual pueden abordarse determinados pensamientos, asociaciones, creencias y respuestas aprendidas.

La hipnoterapeuta clínica Carolina Cadierno integra este trabajo con Rapid Transformational Therapy (RTT), un método que combina hipnosis con diferentes herramientas terapéuticas orientadas a identificar y trabajar creencias y patrones que pueden estar condicionando la conducta.

Más información sobre RTT y este enfoque puede encontrarse en:

Qué es RTT — Carolina Cadierno

Y sobre el funcionamiento de la hipnosis y la hipnoterapia:

Cómo funcionan la hipnoterapia y la hipnosis — Carolina Cadierno

La finalidad no consiste en eliminar la necesidad humana de vincularse.

Tampoco en convertir la independencia en aislamiento.

Consiste en favorecer una forma de relacionarse en la que el miedo a perder la aprobación no determine continuamente la identidad, las opiniones o las decisiones.

Más información sobre el trabajo y el enfoque terapéutico de Carolina Cadierno puede encontrarse en:

Carolina Cadierno — Hipnoterapia clínica y RTT

Quizá ahí resida la verdadera paradoja planteada por Yalom.

Aceptar que ninguna relación puede eliminar completamente la soledad puede ser precisamente lo que permita dejar de vivir huyendo de ella.

Y cuando disminuye la necesidad de encajar, aparece algo extraordinariamente valioso:

la libertad de elegir.

Más información en carolinacadierno.com/