Los divorcios con elementos internacionales han aumentado de forma significativa durante los últimos años como consecuencia de la movilidad laboral y familiar entre distintos países europeos. España y Francia constituyen uno de los escenarios donde este tipo de procedimientos resulta más frecuente, especialmente entre matrimonios formados por ciudadanos españoles, franceses o parejas de distintas nacionalidades que residen en territorio francés. En este contexto, despachos especializados como BCVLEX destacan que, cuando concurren los requisitos legales, el divorcio notarial puede convertirse en una alternativa mucho más ágil que un procedimiento judicial tradicional.
El divorcio notarial no siempre exige viajar a España
Desde la reforma introducida en el ordenamiento jurídico español, determinados divorcios de mutuo acuerdo pueden formalizarse mediante escritura pública ante notario, siempre que se cumplan los requisitos previstos en la legislación.
Esta posibilidad resulta especialmente interesante para personas que residen en Francia y mantienen una conexión jurídica suficiente con España. En determinados supuestos, incluso puede evitarse el desplazamiento de uno de los cónyuges mediante la utilización de un poder especialísimo, siempre que el consentimiento haya quedado completamente determinado con carácter previo y el tercero que comparece actúe únicamente como transmisor de esa voluntad, sin capacidad para modificar las condiciones del acuerdo.
No obstante, esta opción exige una preparación jurídica muy precisa y no puede equipararse a un divorcio por representación ordinaria.
Competencia internacional y ley aplicable: dos cuestiones diferentes
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que basta con tener nacionalidad española para tramitar el divorcio ante un notario en España.
Sin embargo, en los procedimientos internacionales es necesario analizar previamente si las autoridades españolas son competentes para conocer del asunto conforme a la normativa europea. Solo una vez resuelta esta cuestión puede determinarse qué notario resulta territorialmente competente y cuál será la legislación aplicable al divorcio.
Además, la elección de la ley española tampoco atribuye automáticamente competencia a las autoridades españolas, ya que ambos aspectos se regulan de manera independiente.
El convenio regulador debe estar completamente cerrado
La vía notarial únicamente resulta posible cuando existe un auténtico acuerdo entre ambos cónyuges.
Antes de otorgar cualquier poder resulta imprescindible negociar y cerrar todas las cuestiones relacionadas con el divorcio, incluyendo las medidas personales y patrimoniales que deban incorporarse al convenio regulador.
La documentación debe reflejar de forma expresa la voluntad inequívoca de divorciarse y las condiciones aceptadas por ambas partes, evitando dejar aspectos pendientes para una negociación posterior.
Cuando existen desacuerdos relevantes, hijos que impiden acudir a la vía notarial o dudas sobre la competencia internacional, puede resultar necesario recurrir al procedimiento judicial.
La importancia de una planificación jurídica internacional
Los divorcios entre España y Francia suelen implicar cuestiones que van más allá de la propia disolución del matrimonio.
La determinación del régimen económico matrimonial, la existencia de bienes situados en distintos países, el reconocimiento posterior del divorcio por las autoridades francesas o la preparación de poderes otorgados en el extranjero requieren un análisis especializado que permita evitar incidencias durante la tramitación.
En este sentido, BCVLEX, especialistas en derecho de familia internacional asesora a ciudadanos españoles, franceses y de otras nacionalidades en procedimientos de divorcio con elementos transfronterizos, coordinando aspectos relacionados con la competencia internacional, la ley aplicable, la redacción del convenio regulador y el reconocimiento del divorcio en ambos países.
La creciente movilidad entre España y Francia seguirá incrementando este tipo de procedimientos durante los próximos años. Afrontar un divorcio internacional con una planificación adecuada permite reducir desplazamientos innecesarios, evitar conflictos jurisdiccionales y garantizar que el acuerdo produzca plenos efectos tanto en España como en el país de residencia de los cónyuges.
