Cestalia afronta una campaña de lotes de Navidad marcada por el auge de los envíos individuales a empleados

Cestalia y los lotes de Navidad para empresas afrontan una campaña marcada por el aumento de los envíos individuales a empleados, impulsado por el teletrabajo y la dispersión de los equipos. A este cambio se suma una mayor demanda de opciones sin gluten, veganas o sin alcohol, lo que obliga a gestionar pedidos más diversos y numerosos destinos en unas fechas especialmente concentradas.

Desde sus instalaciones en Zaragoza, Cestalia centraliza el montaje y la distribución de los pedidos, tanto para entregas agrupadas en oficinas como para envíos individuales a domicilios particulares.

A continuación, una entrevista al equipo directivo de Cestalia profundiza en los principales cambios de la campaña y en los retos logísticos que plantea este nuevo escenario:

¿Qué previsiones de demanda manejan para esta campaña respecto al año anterior?

Afrontamos la campaña con optimismo: se proyecta un crecimiento de entre el 7% y el 10% en volumen respecto al ejercicio anterior, en el que la compañía superó las 85.000 cestas entregadas y dio servicio a más de 3.000 empresas. El detalle navideño, lejos de percibirse como un gasto prescindible, se ha consolidado como una herramienta estratégica de retención del talento y de «salario emocional» en un mercado laboral competitivo. Además, se detecta una clara tendencia a la anticipación, con empresas medianas y grandes cerrando presupuestos y pedidos varias semanas antes que en campañas anteriores para asegurarse disponibilidad y franjas de entrega.

¿Qué cambios ha introducido este año el catálogo?

El catálogo ha evolucionado en torno a tres ejes: inclusión, sostenibilidad y personalización. Por un lado, se han multiplicado las opciones adaptadas a perfiles específicos —líneas sin gluten con certificación oficial, cestas veganas y vegetarianas, y una gama sin alcohol demandada tanto por políticas corporativas como por motivos de salud o culturales—. Por otro, se ha avanzado en ecodiseño: el 70% de los embalajes ya son reciclables o compostables, reduciendo de forma notable los plásticos de un solo uso. Además, se ofrece mayor flexibilidad, con lotes modulares donde las empresas pueden incorporar su imagen corporativa, notas de agradecimiento individuales o sustituir referencias según sus políticas internas.

¿Cómo se ha planificado el aprovisionamiento en el almacén de Zaragoza para evitar tensiones en los meses de mayor demanda?

Para un fabricante directo, la campaña no dura dos meses, sino que es un ciclo de 365 días. El proceso de compras arranca en marzo en ferias del sector, en mayo se cierran acuerdos con productores y en junio ya se envían las previsiones de insumos a los proveedores clave. Las instalaciones de Zaragoza funcionan como un enclave logístico estratégico por su conexión directa con los principales corredores peninsulares —Madrid, Barcelona, País Vasco y Levante—. Durante septiembre y octubre se recepciona el grueso de referencias no perecederas y materiales de embalaje, generando un stock de seguridad que permite iniciar el montaje y empaquetado industrial en octubre y evitar así cuellos de botella en noviembre y diciembre, cuando el transporte y el suministro sufren mayor estrés.

¿Qué impacto tiene la subida de los costes alimentarios y qué margen existe para contener precios mediante la distribución directa?

La presión inflacionaria en materias primas como el aceite de oliva, los derivados del cerdo ibérico, el cacao o el vidrio y el cartón ha sido notable en los últimos ejercicios. La principal ventaja competitiva de la compañía reside en ser fabricante directo, sin intermediarios: quien actúa como comercializador acumula márgenes de distribución que repercuten en el cliente final o le obligan a mermar la calidad. Al comprar en origen a gran escala en primavera y negociar directamente con bodegas y maestros turroneros, la desintermediación permite amortiguar la subida del mercado, mantener una relación calidad-precio competitiva y garantizar que el peso y la categoría de los productos se mantengan intactos.

¿Qué peso ganan en los pedidos corporativos las opciones sin gluten, veganas o sin alcohol?

Hace un lustro eran peticiones testimoniales, que no superaban el 2-3% de los pedidos totales. Hoy representan ya entre el 10% y el 15% del mix de solicitudes en empresas medianas y grandes, y la cifra sigue creciendo. Los departamentos de Recursos Humanos buscan que nadie en la plantilla se sienta excluido durante la entrega del regalo de empresa, lo que ha exigido protocolizar líneas de montaje específicas para evitar la contaminación cruzada en productos para celíacos, seleccionar bodegas de mostos y sidras espumosas prémium sin alcohol, y certificar cada lote con etiquetado claro.

¿Qué cambios se han detectado entre el formato tradicional en mimbre y la caja decorada de cartón?

Se ha producido un trasvase evidente hacia la caja de cartón rígido, los estuches litografiados y los baúles reutilizables frente al mimbre tradicional, por tres motivos: la caja de cartón técnico permite incorporar separadores y sistemas antivibración que reducen el riesgo de rotura al mínimo; el cartón reciclable encaja mejor en las memorias de RSC y los objetivos ESG de las empresas que los soportes voluminosos; y los formatos actuales permiten un acabado visual moderno y facilitan la personalización de marca. El mimbre se reserva hoy principalmente para cestas ejecutivas o de alta dirección de corte clásico.

¿Qué exige operativamente el aumento de las entregas en domicilios particulares frente a los envíos agrupados a oficinas?

La consolidación del teletrabajo y los equipos deslocalizados ha transformado la operativa: pasar de entregar cientos de cestas paletizadas en una sede a realizar entregas capilares en domicilios de distintas provincias es un desafío considerable. Para resolverlo se han implementado tres medidas: sistemas de verificación de datos, exigiendo a los clientes corporativos la depuración de sus bases de datos antes de mediados de noviembre; trazabilidad en tiempo real, con un panel de seguimiento individualizado de cada envío; y embalaje reforzado con protocolo de reposición inmediata en menos de 24 horas ante cualquier incidencia, lo que permite mantener una tasa de incidencias del 0,2%, frente a la media del sector, que ronda el 3-5%.

¿Qué criterios pesan más al seleccionar productos con Denominación de Origen o marcas reconocidas?

Se busca un equilibrio entre la notoriedad de marca y la autenticidad del producto artesanal. El destinatario final valora el respaldo de marcas de prestigio que reconoce de inmediato en el vino (D.O. Rioja, Ribera del Duero, Rueda), el cava o las conservas, porque generan confianza instantánea. Al mismo tiempo, el valor diferencial está en el producto gourmet de proximidad: jamones de dehesas con trazabilidad garantizada, turrones artesanales de Jijona y Alicante elaborados con almendra nacional, y dulces navideños tradicionales. Más del 85% de los productos proceden de proveedores nacionales con los que se mantienen relaciones de largo recorrido, en muchos casos de más de una década, lo que asegura una calidad homogénea lote a lote.

¿Qué recomendaciones dan a las empresas para planificar sus compras y reducir incidencias en el reparto final?

Se resumen en cuatro puntos: anticipación en la confirmación de pedidos, cuyo periodo óptimo va de octubre a la primera semana de noviembre, ya que quien espera a diciembre compite con la saturación nacional del transporte del comercio electrónico; auditoría de los datos de entrega, verificando direcciones y teléfonos, dado que más del 80% de las incidencias de transporte se deben a direcciones incompletas o ausencias reiteradas; elegir fabricantes directos, con control físico del stock y capacidad de reponer en 24 horas; y prever opciones dietéticas con antelación, sondeando al equipo sobre alergias, intolerancias o preferencias, para que el detalle navideño cumpla su verdadero objetivo: que cada persona se sienta valorada y agradecida.

Los lotes de Navidad se adaptan a plantillas más dispersas y diversas

El crecimiento del teletrabajo ha reducido el peso de las entregas concentradas exclusivamente en oficinas y ha aumentado el número de pedidos destinados directamente al domicilio de los empleados. Al mismo tiempo, la variedad de necesidades alimentarias obliga a preparar composiciones diferentes dentro de una misma campaña corporativa.

Esta combinación incrementa la complejidad logística en las semanas previas a Navidad, cuando coinciden un elevado volumen de pedidos, múltiples destinos y plazos de entrega ajustados. En este escenario, la anticipación de las compras y la organización del montaje y los envíos adquieren un papel cada vez más relevante para el sector.