Con motivo del Día Mundial del Ictus, Inima Rehabilitación pone el foco en aquellas secuelas menos visibles que pueden pasar desapercibidas tras el alta y hacerse evidentes cuando la persona vuelve a desenvolverse en su entorno habitual.
Cada 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus, una fecha que busca concienciar sobre esta enfermedad, su prevención y las necesidades de las personas que han pasado por ella. Sin embargo, la recuperación no depende únicamente de volver a caminar o recuperar fuerza.
Algunas secuelas de un ictus pueden pasar inicialmente desapercibidas y empezar a hacerse más evidentes cuando la persona regresa a casa y retoma sus actividades habituales.
Cuando las dificultades aparecen en la vida cotidiana
Vestirse, preparar una comida, seguir los pasos de una tarea o salir a comprar pueden convertirse en acciones mucho más complejas después de un ictus.
También pueden surgir dificultades cognitivas, perceptivas, comunicativas o emocionales. En algunos casos, la persona puede tener problemas para mantener una conversación, organizar una actividad, orientarse en espacios conocidos o identificar correctamente ciertos riesgos.
Estas secuelas pueden manifestarse de formas muy distintas. Una persona puede haber recuperado buena parte de su movilidad y, sin embargo, tener dificultades para mantener la atención, planificar una tarea, encontrar determinadas palabras, reconocer algunos riesgos del entorno o desenvolverse con la misma seguridad que antes.
También puede aparecer una fatiga intensa ante actividades que antes resultaban sencillas, algo que no siempre es visible para quienes rodean a la persona.
Otras alteraciones pueden afectar a la capacidad de realizar acciones aprendidas anteriormente, incluso cuando la fuerza física parece haberse recuperado de forma adecuada.
El domicilio permite observar la autonomía real
El regreso a casa ofrece una visión más completa de cómo se desenvuelve realmente la persona en su entorno habitual. Situaciones que quizá no resultaban evidentes durante el ingreso pueden aparecer al enfrentarse de nuevo a las rutinas diarias.
Por este motivo, observar cómo realiza las distintas actividades y valorar de manera individual las posibles dificultades puede ayudar a detectar necesidades concretas de rehabilitación y apoyo.
Una rehabilitación adaptada a cada paciente
La neurorrehabilitación puede abordar estas dificultades desde distintas áreas, como la fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia o la estimulación cognitiva, en función de las necesidades de cada persona. Cuando la intervención se realiza en el domicilio, además, es posible trabajar sobre situaciones y actividades del entorno en el que la persona necesita recuperar autonomía.
Inima Rehabilitación desarrolla este tipo de intervención en el domicilio, adaptando los objetivos terapéuticos a las capacidades, necesidades y entorno habitual de cada paciente.
Después de un ictus, volver a casa puede revelar dificultades que hasta entonces habían pasado desapercibidas. Observar cómo la persona se desenvuelve en sus actividades habituales permite identificar mejor qué capacidades se han visto afectadas y plantear objetivos de rehabilitación ajustados a sus necesidades reales.
