Recibir un diagnóstico de lipedema pone nombre a una realidad que, en muchas mujeres, ya formaba parte del día a día: pesadez, dolor, sensibilidad o hematomas frecuentes. A partir de ahí surge una pregunta lógica: qué se puede hacer. No existe una respuesta idéntica para todas, ya que los síntomas, la movilidad y el punto de partida son diferentes. Movimiento, fuerza, alimentación, compresión y hábitos cotidianos pueden formar parte de ese camino. Un enfoque que Gloria Sánchez, fitness coach especializada en esta enfermedad, plantea atendiendo a las particularidades de cada caso.
No hay una única manera de entrenar ni de cuidarse
El tratamiento conservador reúne distintas herramientas que pueden combinarse según los síntomas del lipedema, el grado y las necesidades individuales. Entre estas medidas, la compresión con prendas adecuadas puede ayudar a controlar la hinchazón y las molestias, mientras que el drenaje linfático manual se emplea para favorecer el flujo linfático. El manejo también contempla aspectos cotidianos como el descanso, una hidratación suficiente y la práctica regular de actividad física.
Caminar, nadar o montar en bicicleta son opciones de bajo impacto, pero el movimiento puede ir más allá. El entrenamiento de fuerza contribuye al mantenimiento de la masa muscular y puede favorecer la capacidad funcional. El propio peso corporal, las bandas o las mancuernas permiten trabajar con resistencias y aumentar progresivamente las cargas sin necesidad de recurrir a entrenamientos extremos.
Precisamente, hablar de ejercicio con lipedema no implica seguir una fórmula universal. El nivel previo, el grado de afectación, las posibles limitaciones y las circunstancias personales condicionan la elección de los ejercicios, su frecuencia, intensidad y progresión. El objetivo es partir de la situación real y avanzar de manera gradual.
También conviene abordar conjuntamente alimentación y lipedema sin presentar la dieta como una solución por sí sola. Una pauta equilibrada puede priorizar verduras, frutas, fibra, proteínas de calidad y grasas procedentes de alimentos como pescado azul, frutos secos o aceite de oliva, además de limitar ultraprocesados y azúcares libres. Las preferencias y requerimientos personales determinan cómo trasladar estas pautas a la vida diaria.
Gloria Sánchez: de la experiencia personal a un plan adaptado
Esta forma de entender el cuidado nace también de la experiencia de Gloria Sánchez. Tras recibir su diagnóstico en 2018, pasó por diferentes dietas, entrenamientos, varias cirugías y un periodo de aprendizaje que posteriormente recogió en su libro Mi experiencia con lipedema. Ese recorrido la llevó a formarse para acompañar a otras mujeres desde su actividad profesional.
Como fitness coach especializada en mujeres con lipedema, Gloria Sánchez creó Ligera&Fuerte™ (Feel Light&Strong™), un programa online que combina fuerza progresiva y personalizada, alimentación flexible y hábitos sostenibles. La planificación considera el nivel, los síntomas, los objetivos y las circunstancias de cada participante, permite entrenar desde casa o en gimnasio e incorpora materiales y seguimiento mediante una aplicación.
Después del diagnóstico, avanzar no significa encajar en un modelo predeterminado. Supone identificar recursos adecuados al punto de partida y construir hábitos que puedan mantenerse con el tiempo. Fuerza, nutrición, compresión y autocuidado funcionan así como piezas complementarias de un planteamiento pensado para acompañar las necesidades particulares de cada mujer.
Las mujeres interesadas en conocer qué enfoque podría adaptarse mejor a su situación pueden solicitar una valoración gratuita a través de su web.
