Microdiscectomía o endoscopia; ¿cuál es la mejor cirugía para una hernia discal lumbar?

El Dr. Carlos Botella-Asunción explica qué ofrece cada técnica y por qué la experiencia del cirujano y las características de la hernia resultan más importantes que el tamaño de la incisión.

Cuando una hernia discal lumbar comprime una raíz nerviosa puede provocar ciática, pérdida de sensibilidad o debilidad en una pierna. La mayoría de los pacientes mejora con tratamiento conservador, pero, si el dolor continúa siendo incapacitante o aparecen determinados déficits neurológicos, puede ser necesario recurrir a la cirugía.

En ese momento surge una pregunta cada vez más frecuente: ¿es mejor una microdiscectomía o una intervención endoscópica?

El Dr. Carlos Botella-Asunción, neurocirujano en Valencia especializado en cirugía de columna y técnicas mínimamente invasivas, advierte de que no existe una respuesta válida para todos los pacientes. Ambas operaciones persiguen el mismo objetivo: retirar el fragmento del disco que comprime el nervio. La diferencia se encuentra principalmente en la forma de acceder hasta él.

La microdiscectomía continúa siendo la técnica de referencia

La microdiscectomía se realiza mediante una pequeña incisión en la espalda y utilizando un microscopio quirúrgico que permite identificar la raíz nerviosa y retirar el fragmento herniado.

Su principal ventaja es la experiencia acumulada durante décadas. Ofrece resultados predecibles, una visualización directa de las estructuras y una gran versatilidad para tratar hernias de distintas localizaciones y tamaños, incluidas algunas hernias grandes, migradas o asociadas a una anatomía compleja.

Aunque se considera una intervención mínimamente invasiva, su acceso puede implicar una mayor manipulación de los músculos y tejidos que rodean la columna en comparación con determinados procedimientos endoscópicos. Normalmente se realiza con anestesia general y el paciente puede recibir el alta el mismo día o al día siguiente, dependiendo de su evolución.

Qué aporta la discectomía endoscópica

La discectomía endoscópica permite introducir una cámara y los instrumentos quirúrgicos a través de una cánula de trabajo. El acceso puede realizarse a través del foramen por el que sale el nervio —abordaje transforaminal— o entre las láminas vertebrales —abordaje interlaminar—. También existen técnicas uniportales y biportales.

En pacientes correctamente seleccionados, la endoscopia puede ofrecer resultados comparables a los de la microdiscectomía, con una incisión más pequeña, menor sangrado y una posible recuperación inicial más rápida. Algunos abordajes pueden realizarse con anestesia local y sedación, aunque esta opción no resulta adecuada para todos los pacientes.

Sin embargo, la palabra “endoscópica” no describe una única operación y sus diferentes modalidades no presentan exactamente las mismas indicaciones o limitaciones.

“La técnica debe adaptarse a la hernia y al paciente. No debería elegirse una intervención únicamente porque la incisión sea más pequeña”, explica el Dr. Botella-Asunción.

La cirugía endoscópica tiene una curva de aprendizaje pronunciada y trabaja a través de un espacio reducido. Cuando el abordaje no se selecciona correctamente, puede existir un mayor riesgo de no acceder bien al fragmento, dejar restos discales o necesitar una nueva intervención. Además, la colocación del instrumental suele requerir una mayor utilización de fluoroscopia.

Qué muestran los estudios más recientes

La evidencia científica disponible indica que ambas técnicas pueden conseguir un alivio similar del dolor y una recuperación funcional satisfactoria.

Un ensayo clínico multicéntrico realizado con 613 pacientes concluyó que la discectomía endoscópica transforaminal no era inferior a la microdiscectomía para aliviar la ciática. Durante el primer año, las reoperaciones fueron similares: aproximadamente un 5 % en el grupo tratado mediante endoscopia y un 6 % en el de microdiscectomía.

Un metaanálisis publicado en 2026, que reunió 17 ensayos aleatorizados y 2.238 pacientes, también encontró resultados comparables en el dolor de pierna y la discapacidad. La endoscopia se relacionó con menos sangrado, menos complicaciones de la herida y una vuelta más rápida al trabajo, aunque implicó una mayor exposición fluoroscópica y no demostró una superioridad clínica mantenida a largo plazo.

Estos datos deben interpretarse con cautela. Los estudios reúnen diferentes modalidades endoscópicas, tipos de hernia y cirujanos con distintos niveles de experiencia. Los resultados medios de una investigación no determinan cuál es la mejor operación para una persona concreta.

La decisión debe ser individualizada

Para elegir el abordaje más adecuado es necesario valorar la localización de la hernia, su tamaño y migración, la existencia de estenosis o calcificación, las intervenciones previas y la correspondencia entre los síntomas, la exploración neurológica y la resonancia.

También resulta fundamental conocer la experiencia real del cirujano con la técnica propuesta. Una endoscopia realizada de manera ocasional no tiene por qué ser preferible a una microdiscectomía practicada habitualmente y con resultados contrastados.

“La cirugía mínimamente invasiva no consiste simplemente en realizar una incisión más pequeña. El objetivo es solucionar la compresión nerviosa con la menor agresión posible, pero sin comprometer la seguridad ni la eficacia de la intervención”, señala el Dr. Botella-Asunción.

En una hernia susceptible de tratarse mediante ambos procedimientos, las dos opciones pueden proporcionar excelentes resultados en manos expertas. La decisión final debe adoptarse después de una valoración individual y de una conversación clara entre el paciente y el especialista sobre los beneficios, las limitaciones y los riesgos de cada alternativa.

El Dr. Carlos Botella-Asunción es neurocirujano especializado en el tratamiento de las hernias discales, la cirugía de columna y las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas.