El tomate lleva siglos ligado a la alimentación mediterránea, pero parte de su valor también se encuentra en aquello que no se aprecia a simple vista. El licopeno, pigmento natural responsable de su característico color rojo, destaca por unas propiedades antioxidantes que han ampliado su recorrido hasta el cuidado de la piel.
Lycolé ha construido su propuesta precisamente alrededor de este ingrediente. Desde Extremadura, la firma desarrolla cosmética natural con licopeno y traslada este compuesto de origen vegetal a distintas fórmulas pensadas para integrarse con naturalidad en el cuidado diario.
El licopeno como punto de partida de Lycolé
La historia de Lycolé comenzó en diciembre de 2013. Blanca Bravo García, Gema Correa Cruz y Mamen González Castaños, tres amigas aficionadas desde pequeñas a la cosmética natural y posteriormente socias fundadoras de la compañía, comenzaron a plantearse qué ocurriría si las propiedades conocidas de este pigmento en alimentación se trasladaban al ámbito cosmético.
Extraído directamente del tomate, el licopeno destaca especialmente por su acción antioxidante frente a los radicales libres, cuyo efecto sobre las células y estructuras como el colágeno y la elastina está relacionado con el envejecimiento de la piel. Esa capacidad para hacer frente al estrés oxidativo fue una de las propiedades que despertó el interés por explorar sus posibilidades en cosmética. La pregunta abrió un periodo de investigación y consultas con profesionales que terminó dando forma a una línea de belleza articulada alrededor de este ingrediente.
Ese vínculo con el tomate continúa presente en la propia estructura productiva. Lycolé dispone de laboratorio y controla la cadena de producción desde sus primeras fases hasta el empaquetado. A ello se suma la incorporación, en 2017, del Grupo Empresarial GECONESA, dedicado al procesado de tomate en Extremadura y proveedor del licopeno empleado por la marca.
El resultado es una propuesta de cosmética natural con licopeno que incorpora este compuesto a fórmulas concebidas para integrarse en diferentes rutinas de belleza.
Un mismo ingrediente para distintos momentos frente al espejo
El licopeno no queda limitado a un único producto. Lycolé lo incorpora a soluciones destinadas al rostro, los labios, el cuerpo y el cabello, haciendo que una misma materia prima esté presente en distintos gestos cotidianos.
La gama incluye un sérum femenino que combina licopeno con aceites, vitaminas y colágeno, además de un sérum masculino formulado para la piel y la barba. Junto a ellos aparecen el jabón cosmético orgánico, destinado a la limpieza facial y corporal; el bálsamo labial, orientado a hidratar, nutrir y reparar los labios; el contorno de labios; y un champú sólido enriquecido con aceites esenciales cien por cien naturales.
Uno de estos desarrollos recibió además un reconocimiento en 2022. El Sérum de Licopeno obtuvo la distinción de producto «Clean» en los Premios Victoria de la Belleza, donde se valoraron su formulación cien por cien natural, el poder antioxidante del licopeno y una producción respetuosa con el medio ambiente.
El tomate continúa así marcando el recorrido de Lycolé. Con laboratorio propio y el licopeno como hilo conductor de su línea de belleza, la compañía lleva las propiedades de este pigmento natural a diferentes fórmulas y usos cosméticos. Una propuesta que mantiene su punto de partida en el tomate y encuentra en el cuidado diario de la piel su principal campo de aplicación.
