Empieza siempre igual: con ilusión, un presupuesto que parecía razonable y un apretón de manos. Y termina, demasiadas veces, con humedades que aparecen a los tres meses, alicatados torcidos, una instalación que no cumple normativa y un profesional que ha dejado de contestar. Reformar la casa debería ser motivo de alegría. Para muchos se convierte en una pesadilla que arrastran durante meses.
«Pensé que era mala suerte. Era una obra mal hecha»
La historia se repite en toda España. Un particular contrata una reforma —el baño, la cocina, la vivienda entera—, paga una parte por adelantado y, cuando los problemas empiezan a salir, se da cuenta de que no tiene forma de demostrar qué se hizo mal ni cuánto cuesta arreglarlo.
«La gente nos llama desesperada y con una frase muy común: no sé si es que yo no entiendo de obras o es que me la han jugado«, cuentan desde ATEPE Peritos Judiciales, despacho pericial de ámbito nacional. «Y casi siempre no es cuestión de entender. Es que hay defectos reales, y solo un técnico independiente los puede acreditar.»
El problema no es reclamar. Es no poder demostrarlo
Cuando una reforma sale mal, el instinto es discutir con el que la hizo. El problema llega después: sin un informe técnico, es la palabra del cliente contra la del profesional. Y ante un juez, las palabras no valen. Valen las pruebas.
Ahí entra la figura del perito judicial. Un dictamen pericial acredita, con validez ante los tribunales:
1-Qué está mal ejecutado y por qué incumple la normativa (CTE, buenas prácticas constructivas).
2-Cuánto cuesta repararlo, con presupuesto técnico basado en bases de precios reconocidas.
3-Quién es responsable de cada defecto.
Con ese informe en la mano, la mayoría de conflictos se resuelven sin llegar a juicio: el profesional, ante una prueba técnica sólida, suele preferir negociar.
Las señales de que algo va mal (y conviene actuar ya)
Los peritos consultados señalan las alertas más frecuentes en reformas defectuosas:
1-Humedades o manchas que aparecen poco después de terminar la obra.
2-Grietas, alicatados o solados desnivelados o mal rematados.
3-Instalaciones (fontanería, electricidad) que fallan o que no cumplen normativa.
4-Materiales distintos a los presupuestados.
5-Una obra abandonada a medias.
El consejo del experto: no firmar la conformidad si algo no cuadra
El error más caro, coinciden, es dar la obra por buena y pagar el resto sin revisarla técnicamente. «Una vez que firmas que estás conforme y pagas, tu posición se debilita muchísimo», advierten desde ATEPE. «Si tienes dudas, lo barato es una revisión pericial antes de cerrar. Lo caro es descubrir el problema cuando ya no hay marcha atrás.»
Sobre ATEPE Peritos Judiciales
ATEPE Peritos Judiciales es un despacho pericial de ámbito nacional especializado en reformas mal ejecutadas, defectos constructivos, vicios ocultos y contraperitaje de seguros. Sus técnicos elaboran dictámenes con validez procesal ante los tribunales.
Más información en administracion@peritosatepe.es.
