¿Por qué aparecen más granitos en verano?

Con la llegada del verano, muchas personas notan que su piel está más brillante, aparecen granitos en el rostro o surgen imperfecciones en zonas como la espalda, el pecho y los hombros. Aunque existe la creencia de que el sol seca los granitos y mejora el acné, esta mejoría suele ser únicamente temporal.

Durante los meses de calor cambian los hábitos y también las condiciones a las que se enfrenta la piel. El aumento de la temperatura, la humedad, el sudor, el uso continuado de fotoprotectores y la fricción de la ropa pueden favorecer la aparición de brotes.

El sudor, por sí solo, no provoca acné. El problema aparece cuando permanece mucho tiempo sobre la piel y se mezcla con sebo, células muertas, restos de maquillaje, contaminación o cosméticos. Esta combinación puede favorecer la obstrucción de los poros y aumentar la irritación.

También influye la fricción. Gorras, cascos, gafas de sol, mochilas, prendas deportivas o ropa ajustada pueden rozar continuamente una piel húmeda y acalorada. Esta combinación de sudor, presión y oclusión puede originar el denominado acné mecánico.

Es importante recordar que no todos los granitos del verano son acné. En ocasiones puede tratarse de foliculitis, una inflamación del folículo piloso que aparece como pequeños granitos bastante uniformes y que puede producir picor. También puede presentarse sudamina o erupción por calor, especialmente en zonas cubiertas, pliegues o áreas con mucha sudoración.

Por este motivo, si las lesiones pican mucho, duelen, se extienden rápidamente o no mejoran, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

¿El sol mejora el acné?

El bronceado puede disimular temporalmente las rojeces y hacer que los granitos parezcan más secos, pero el sol no trata las causas del acné. Una exposición excesiva puede deshidratar e irritar la piel y favorecer posteriormente un aumento de la producción de grasa.

Además, la radiación solar puede oscurecer las marcas que quedan después de los granitos y hacer que tarden más tiempo en desaparecer. Por ello, la fotoprotección debe mantenerse incluso en las pieles grasas o acneicas.

La clave está en elegir un protector solar adecuado. Las pieles con tendencia acneica suelen tolerar mejor las texturas fluidas, en gel o gel-crema. Conviene buscar fórmulas no comedogénicas, ligeras y adaptadas al tipo de piel.

Cómo prevenir los brotes

Es aconsejable limpiar el rostro por la mañana, por la noche y después de una sudoración intensa, utilizando productos suaves y sin frotar. Lavar la piel constantemente o utilizar exfoliantes agresivos puede alterar la barrera cutánea y empeorar la irritación.

Después de hacer deporte, conviene ducharse y cambiarse la ropa húmeda cuanto antes. También es importante retirar correctamente el fotoprotector al finalizar el día.

La hidratación no debe eliminarse por miedo a producir más grasa. Una piel grasa también puede estar deshidratada. Lo adecuado es elegir una hidratante ligera y no comedogénica.

Por último, se debe evitar manipular los granitos, introducir demasiados activos nuevos a la vez o intentar secar excesivamente la piel. En verano, una rutina sencilla, constante y respetuosa suele ser la mejor estrategia: limpieza suave, hidratación ligera y protección solar diaria.

Virginia Barrau, Farmacéutica, Máster en Dermocosmética.

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